Estaba en aquel dolor.

Estaba en aquel dolor. 

En ese instante eterno no podía haber otro señuelo para ser presa del dolor, era el dolor más que dolor una zanja oscura en medio de la mirada, dejando el alma encadenada al sufrimiento.

Pocos muestran responsabilidad ante el silencio, ella ya no hablaría mas, ella no vendría en la mañana a despertar con preocupación, ¡Es tarde ya! Ella murió.

 Los pasos sucesivos eran solo sucesivos, nada igual, se llevo la profundidad de mis sueños pegados en sus labios y sus besos, se llevo mi voz pegada a su pecho porque quería luz en aquella travesía.

 Tengo, tentación de oírla, búsqueda de su silencio y amor por su calor ahora y me duele, me duele responderme que se perdió en el infinito, así funciona esta realidad tan irreal ante el pensamiento.

Susurro sin reclamo al cielo y el viento se lleva mi plegaria tras de ella, quiero responderle tantas llamadas, quiero encontrarme en su realidad encadenada, quiero sentir la protección de sus senos.

Esta aquí ahora, en cada cristal de mi desesperanza, esta aquí ante la negación de mi alma a su resuello perdido y lejano de su despedida, la amo y debo escucharla ahora, debo sentir sus manos recorrer mi rostro mojado por el sufrimiento.

Dejadme gritar en mi locura su bendito nombre, dejadme llamarla, aunque el viento destruya el orden de mis plegarias, ella entenderá mi necesidad de ella y mi voz será el amor que necesita para salir de mi dolor y de mi alma, que la tienen encadenada.

¡Madre! No tuve oportunidad de decirte lo mucho que te amaba, no tuve el momento de apretar tus senos con mi amor y decirte lo mucho que te necesitaba, aun conservo el agradable sabor de tu alimento que a mi interior con perfecto amor ingresaba.

Respiro bondad del recuerdo de sus caricias, ella era mi fuerza y mi premisa, amo el garbo de su nobleza y la fe que expuso ante la inusitada desgracia.

Entiendo el camino que se define ante mi pensamiento, eso no detiene mi necesidad de ella, la lloraré hasta que el sol deje de alúmbrame y la luna se canse de sostener mi plegaria.

Madre desde el centro de mi ser, grito con deseo de tenerte entre mis brazos y sentir tus benditos besos, madre, madre!!!!.

Huberth.

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