Reminiscencia paranóica

Un detalle para tener en cuenta.

Para la escritura de este Obra, se empleó un nuevo sistema,(ideado por mi), en el cual no se estipula tema alguno; uno de los cuentistas comienza el relato, y llega a un punto donde deja de escribir; desde allí el otro creador continúa con la trama, de acuerdo a su criterio, y de esta forma se desarrolla el relato.

Esperamos que disfruten de esta originalidad.

 

Beto Brom

 

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Reminiscencia_paran_ica.jpg
            

 

Caminaba por la costa del río; lo notó un poco travieso, quizás pues venía acompañado por una brisa juguetona. Detuvo su marcha y quedó observando las agitadas aguas; la inquietud reinaba en el ambiente, no interpretaba lo que él trataba de expresar. Aunque turbado, a causa de la incógnita, reanudó su paseo matinal.

Era normal que el paseante no pudiese entender sus coordenadas, aunque él parecía mostrarse  revoltoso, a la vez estaba inquieto, podía intuir que de alguna manera su acompañante entraría en una vorágine de vivencias, que sin duda cambiaría su concepción  existencial, de ahí su confusión y deseo de desvelar aquel enigma.

Volvieron a su mente vivencias pasadas, en las cuales presenció desbordes del Río, causando manadas de ciervos en estampida. Recordó…el dolor encerrado, reavivó las cenizas de aquel incidente, grabado a semejanza de invisibles agujas incrustadas en su conciencia.

Un escalofrío invadió su cuerpo, aquel río le había llenado de una extraña energía que pareció iluminar lo más recóndito de su ser, vislumbrando ciertos episodios entre claros y sobras, humo y fuego que alteraban su discernimiento estremeciéndole.

Sin duda, aquel remoto incendio, catástrofe para todo un pueblo, volvió cual ráfaga acosando su mente. Sin vacilar, corrió, envuelto en una desesperada carrera, como equiparando el cauce del río, ya convertido en un bólido acuático que acarreaba todo lo que se topaba dentro de él.

 

 

Unos sólidos brazos seguidos de una voz cautelosa rogando que se calmara, dejaron inmovilizado al hombre, una vez logrado el objetivo, con destreza hizo girar aquel cuerpo exhausto y desorientado, su mirada delirante se reflejó en los ojos de aquel joven que le transportó a tormentosos momentos vividos en su juventud, mientras que un ahogado grito presionó su pecho, perdiendo el conocimiento.

Con dificultad consigue por intervalos abrir los ojos, un peso inexplicable sujeta sus párpados, la mente en blanco impide concentrar los pensamientos, ¿dónde se encuentra?... el ruido ensordecedor de aquel silencio completa el cuadro de su angustiosa sensación. Instantes irritables, opta por entornar sus ojos, pensar, analizar...

    -Mantenga la calma, despreocúpese, aquí tiene mi mano, no está sólo...- la voz apacible le incitó a salir de su somnolencia, una joven le miraba con ojos de ternura.

    -Agradezco, mil gracias...pero ¿dónde estoy?, ¡dígamelo, por favor!-; se expresa casi implorando.

    -Mi hermano le encontró señor, después de desvanecerse optó por traerle a nuestra casa, tranquilícese, ya han pasado varias horas del incidente, ahora debe descansar, tome su tiempo, nosotros le cuidaremos.

La puerta se cerró tras aquella gentil muchacha, el hombre cerró los ojos entrando en un sopor profundo que le condujo a un bello lugar; Una imponente casa de piedra rosada, con un extenso y bello jardín conformaba aquel entorno armonioso;  en la terraza, se hallaba una pareja de jóvenes adultos que conversaban animadamente, había algunos niños que jugaban; de pronto… la mujer se aleja de su acompañante y en una especie de desdoblamiento, la ve acercarse a su cama, cautivado, percibe un inmenso cariño envolviendo su ser y a modo de un canto divino escucha su nombre…

    -¡Daniel hijo mío!... si tratas de remover el pasado, has de ser muy fuerte mi amor, no quiero ver que te destruyes por su causa

    -¡Madre, madre querida, cuanto te extrañé! He pasado mi vida buscándoles, por favor, dime… ¿Dónde están todos, que fue de papá, mis hermanos y hermanas, mi amiguita Natalia?.

El hombre sabía que estaba soñando, sin embargo quería aprovechar al máximo aquel regalo y trató de mantener todo lo que más pudo aquella entrañable imagen, hasta que un desagradable zamarreo le despertó; trató en vano de volver a su maravilloso sueño, pasos y murmullos interrumpían aquella especial vivencia.

No pudo abstraerse de aquellos comentarios, alguien decía…° este hombre está ardiendo en fiebre, debemos hacer algo…°

El estado del convaleciente mejoró con el pasar de las horas. Sin duda, el cuidado que recibió ayudó a permitirle volver a la realidad. 

Se incorporó con dificultad, estaba en una habitación entre penumbras, desconoció el lugar, le pareció escuchar un murmullo de voces, con lentos pasos enfiló su débil cuerpo hacia allí.

Creyó reconocer al joven que encontró al borde del río, imágenes aparecían y se esfumaban de su mente... otra vez aquella dulce voz...

 El joven entra cuidadoso a la habitación acompañado de aquella linda jovencita.

    -¡Que alegría verlo levantado! tome asiento por favor, se le nota aún  decaído, ha pasado por un desagradable suceso,  ¿cómo se siente?- dijo la muchacha acercando un silla.

    -No sé...todo me resulta extraño, con seguridad no estoy soñando, ¿me equivoco?, ¿nos conocemos?

En realidad nunca se habían relacionado antes de este evento, no obstante este joven le había visto varias veces bordeando el río en sus habituales paseos; también comentaba sobre él a su hermana; extrañamente aquel hombre le conmovía, le impresionaba su semblante invariablemente ausente de mirada melancólica, seguramente ese era el motivo por el cual al singular paseante le era ajeno aquel generoso muchacho.

    -No es un sueño señor...- le decía con aquella voz cadenciosa que le caracterizaba, -No es un sueño, pero antes de continuar permítame presentarme, mi nombre es...Mijaìl Zàìtsev, y ella es mi hermana Sveta.

No podía creer, aquel hombre, lo que escuchaba, ese apellido le era muy familiar, aunque bastante común en esas tierras; de todas maneras, una explosión arrolladora invadió su ser, el hombre quedó atónito.

Sin advertir Mijaìl,  aquel rostro de asombro, le preguntó...

    -¿Cuál es su nombre señor?- balbuceando éste, le dijo...

    -Daniel, Daniel Levedev.

    -¡Qué casualidad! - comentó el joven.- ¿De origen ruso también?

    -Sí,- contestó perplejo...-Extraña casualidad ¿verdad?- le respondió, e impaciente le pregunta....

     -¿Nacieron en Italia?

    -No- respondió  Mijaìl - Llegamos muy pequeños aquí, según nuestra partida de nacimiento, somos de Touchino  un pueblo de la provincia de Gorod, Moskva.

Daniel no pudo ocultar su emoción y abrazó al joven, presentía  que podría tratarse todo de circunstancias análogas, pero desea pensar que una luz esperanzadora se abría ante aquella revelación.

No atinó a responder, aquello era estremecedor...suponía una superposición de espacio en el tiempo, dudó de encontrarse en dos mundos en forma simultánea. 

Consultóse a sí mismo, °¿podría lo que ocurre en el presente afectar lo que ocurrió en el pasado? y además ¿lo que ocurrirá en el futuro, puede afectar al presente?°

Tales paradojas llevaron a Daniel, inclusive a vacilar sobre su verdadero nombre, su identidad fluctuaba...antenas invisibles rastreaban en busca de un descenlace  satisfactorio.

La  intuición de Daniel podía ser tan valiosa como cualquier regla científica, ya que los acontecimientos “reales” pueden superponerse, cuando en un ente aparecen dos o más estímulos y eso era lo que él experimentaba.

Era razonable que tanta simultaneidad, le ocasionaba incertidumbre hasta en su verdadera identidad. De hecho, aquellas evidencias y revelaciones de Mijail irían esclareciendo aquel enigmático misterio.

Su discernimiento parecía envuelto en un torbellino de sensaciones, entre expectativas y angustia; estaba agotado física y psíquicamente pero la expectación le obligaba a continuar, no podía dejar aquella casa sin conocer más detalles de aquel alucinante acercamiento, o lo que tal vez sería el resurgimiento de un pasado entre tinieblas.

Mijaìl observaba atentamente los gestos inconscientes de Daniel, le pone la mano en la frente, no tenía fiebre pero se veía mal, preocupado, le ruega que vuelva a reposar, que se tranquilice, él seguirá acompañandole hasta su recuperación. Daniel le agradece y vuelve a recostarse con la naturalidad que realizaría esta práctica, en su propia cama.

Logró descansar y sus sueños le volvieron a llevar a aquella casa de piedra rosada, escuchó la voz de un hombre…

    -Sr. Zaitsev… el joven Alexey acaba de llegar…

Conmocionado despertó, tapó su rostro con las manos y lloró. 

Mijail, al escuchar aquel sollozo, golpeó con sus nudillos y entró en la habitación.

    -Nuevamente has tenido pesadillas, Daniel, tu mente no abandona el pasado ...quizás si compartieras tus sueños ello menguaría esas dudas que hostigan tus pensamientos, confía en mí, soy más que un amigo, ¿no lo crees?

Daniel, levantó su cabeza, sus ojos cargados de desdicha, eran una fehaciente prueba de su aflicción, habló en forma lenta, clara y tajante.

    -No insistas, mi congoja quedará clausurada, un sello de restringido cubre mi secreto. Todo esto es un fraude, me revelo frente a esta confabulación, mi honor está en juego.

    -Lo siento Daniel, ignoro lo que has podido pasar en tu vida, por lo que se advierte debe ser algo muy complejo, pero te pido por favor que seas objetivo, hasta ahora no tienes certeza de nada  tan sólo hipótesis basadas en ciertas coincidencias, sueños e intuiciones. Permíteme ayudarte amigo, conozco a alguien que sabe mucho a cerca de los emigrantes rusos. 

Daniel bastante irritado le responde…

    -¡Ni siquiera sé si soy ruso! ya que sólo mi primer apellido tiene ese origen, el segundo es Di Siero; por suerte no he tenido problemas con la policía ya que tengo un certificado del hospital, en el que consta que tengo amnesia disociativa.

Mijail, se siente afligido ante el enojo del hombre, su mirada denota tristeza y una cierta decepción, motivo que impulsa a Daniel a estirar sus manos para asir con ànimo y afecto a la vez la mano de aquel ser tan especial.

    -Discúlpame, de corazón te pido, me duele haberte entristecido, no lo tomes como algo personal, tú eres el hombre más bondadoso que he conocido y sólo puedo agradecerte una y mil veces tu generosidad.

    -No te preocupes Daniel, solo te pido me des autorización para investigar tu caso y de paso el de mi hermana y mío, que hasta tu encuentro nunca me había inquietado.

    -Mi estimado Mijail , eres encantador pero muy obstinado, he escuchado decir que... “nada pasa por casualidad", aceptaré tal concepto, en consideración y agradecimiento a tu preocupación por mi persona. Dejo en tus manos parte de mi enigmática vida

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Queridos lectores

Otra pequeña explicación del desarrollo de este relato. Su originalidad se basa, en la intuición e interconexión, ausente de un previo argumento. Al decidir este trabajo en conjunto, ideado por  mi gran amigo Beto Brom, recibí  el comienzo de este, con el siguiente argumento que por supuesto desconocía:  

Caminaba etc hasta, su paseo matinal, ...

Al leerlo, carente de explicación alguna, traté de pensar en lo que el autor quería decir, respondí, coincidiendo plenamente, según sus palabras, con el proyecto que pretendía, así surgió esta narrativa, cada uno llevando la aventura por un cauce imaginario.

 María E. G. Benedicto

 

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Desarrollado por:

Marìa Eugenia Garcìa Benedicto (Chile)

Beto Brom (Israel)

 

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*Registrado/Safecreative N°1304014873278

*Foto de la Web (con anexo)

*Música de fondo: Música Meditación / Ahu Saglam


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Comentarios

Excelente!!! Un trabajo en el queda de manifiesto el talento y la creatividad de dos grandes escritores y poetas como lo son: María Eugenia García Benedicto (Chile) y Beto Brom (Isrrael) felicitaciones y muchas gracias por este aporte tan importante a esta, vuestra casa.

Saludos desde la distancia …

CARLOS IVAN ONTIVEROS CARIVANO

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